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Descanso junto a Neptuno
Enterrar a un ser humano en un planeta con más de 6.500 millones de habitantes se está haciendo cada vez más difícil.
Cementerio de lujo em Indonesia
El problema es que en muchos cementerios tradicionales ya no hay lugar para ponerlos bajo tierra.
En Belfast, Irlanda del Norte, el panteón municipal en Falls Road ya llegó a su cupo máximo con más de 225.000 personas enterradas desde 1869.
En San Salvador las autoridades del cementerio municipal de La Bermeja habilitaron nichos en años recientes para alojar dos cadáveres a la vez frente a la escasez de espacios.
En Miami un empresario de la industria funeraria, Jerry Norman, cree haber encontrado una alternativa con la construcción del primer módulo de un cementerio subacuático que eventualmente se convertirá en un arrecife de corales artificial en el que descansarán las cenizas de unas 100.000 personas.
"Los cementerios tradicionales ocupan lugar y consumen recursos cada vez más escasos para mantenerlos. Este arrecife, en cambio, terminará liberando oxígeno a la atmósfera. Esto es algo así como el automóvil híbrido del negocio funerario", señaló Norman luego de haber bajado 15 metros junto a BBC Mundo al primer módulo del cementerio que eventualmente ocupará un espacio equivalente a 10 estadios de fútbol.
Excentricidad rentable
Ser enterrado en el mar puede sonar como una excentricidad, pero datos de la Oficina del Censo de EE.UU. indican que en 2002 el sector de servicios fúnebres generó más de US$11.000 millones en ingresos brutos, un hecho que resalta el potencial de esta nueva variante del negocio.
El proyecto, ubicado en una zona de fondo arenoso a unos cinco kilómetros de las costas de Miami, se ha demorado varios años debido a los diversos permisos de agencias gubernamentales que controlan el medioambiente.
"Probablemente, en unos 100 años será imposible distinguir algún detalle de las columnas o dinteles. Sólo quedará una masa de corales, helechos y esponjas. Por supuesto se notará que es una construcción hecha por el hombre, pero completamente cubierta de vida marina y llena de peces tropicales", señaló a BBC Mundo Kim Brandell, el diseñador del denominado Arrecife Memorial Neptuno y autor de las esculturas subacuaticas que adornan el panteón.
El pasado 6 de marzo Daniel Restrepo, un colombiano que tenía 25 años de edad al fallecer en noviembre del año pasado de un ataque epiléctico, se convirtió en una de las primeras personas en ser enterradas bajo el agua en el nuevo cementerio.
"Yo metí las cenizas en la columna. Me dio mucho susto, no sé porque. Me estuvo fastidiando mucho el oído", señaló su hermana Elizabeth a BBC Mundo al recordar la inmersión con tanque de buceo.
Las cenizas
Las cenizas de los difuntos sirven de materia prima en el concreto utilizado en las estructuras del panteón. Nora Elena Restrepo, la madre de Daniel, ayudó a elaborar el cilindro depositado por Elizabeth.
"Me trajeron las cenizas. Me las pesaron. Me entregaron los líquidos. Ellos se pusieron al lado mío enseñándome a mezclar y yo lo hice. Me emocionó mucho. Es muy lindo", señaló Nora en una entrevista en West Palm Beach, en la casa de su ex esposo, Gonzalo Restrepo, el padre de Daniel.
"Para nosotros no fue costoso. Salió inclusive más económico que llevarlo a un cementerio normal", dijo Gonzalo sin dar mayores precisiones en respuesta a una pregunta de BBC Mundo.
Los padres de Daniel eligieron depositar sus restos bajo el agua porque poco antes de su fallecimiento él había expresado el deseo de que tras su muerte lo llevaran al mar para cumplir con su sueño de algún día poder estar bajo el agua como lo hacía su hermana de 27 años cuando buceaba.
A Gonzalo le gustaría algún día completar el curso de buceo para bajar a visitar el nicho de su hijo, pero necesitará el visto bueno de un médico porque padece de problemas cardíacos.
Diferentes razones
Pero el atractivo de terminar algún día bajo el agua cambia según el cliente.
Gary Kilbride, de 70 años, acaba de comprar dos espacios, uno para su padre ya fallecido y otro para él mismo. Ambos trabajaron como buzos profesionales durante toda la vida y Kilbride recuerda con especial cariño su actuación como asistente subacuático en el rodaje de la película Abismo en 1977.
"Mi hija me decía ayer mismo que puede imaginarse a sus propios hijos y nietos buceando sobre el arrecife en algunos años y diciendo... allí está el bisabuelo... la idea es simplemente fantástica", señaló Kilbride mientras caminaba sobre la arena en la playa de Hollywood en el sur de Florida.
BBC Mundo
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